Ah que nuestro México, tan bonito y tan jodido...
Me encuentro consternado con la situación actual del país, México por cultura y conocimiento, es un
país rico en historia y con un potencial impresionante para ser quizás catalogado primer mundista..
No hace falta salir de estado donde residas, para darte cuenta de que somos dichosos de vivir en un país como el nuestro, un país donde la gente que lo habita es humilde, cariñosa y familiar por naturaleza, donde puedes llegar a casa de algún vecino y esperar ser recibido con una sonrisa, listos para ver como pueden ayudarte o quizás hasta invitarte a pasar a su hogar… Pero ese es el país que desgraciadamente esta en nuestro recuerdo, el México en el que ahora vivimos es un país temeroso, un país que necesita de oxígeno para seguir viviendo, un país lleno de miedo e incertidumbre… incertidumbre porque no sabemos a dónde iremos a parar al ritmo que vamos, incertidumbre porque no conocemos siquiera a quienes nos gobiernan y peor aún, hemos sido nosotros quienes los hemos escogido, incertidumbre porque la situación de inseguridad no parece ser algo pasajero, desgraciadamente parece que llego para quedarse y nuevamente marcar nuestra historia, la cual desde sus inicios ha estado manchada de sangre, revoluciones y constantes luchas.. Y en su mayoría no con el extranjero, sino contra nosotros mismos.. Irónico no?
La situación de inseguridad, no es algo que nos esté agarrando desprevenidos, fuimos tan viles e idiotas que dejamos que la bola de nieve, fuese haciéndose cada vez más grande, al punto de no poderla controlar.. Todo empezó cuando comenzamos a ver normal una mordida, una ayudita, una coca para el tránsito o un simple empujoncito para que los trámites se hicieran más rápido.. Fuimos tontos e inseguros con nuestra manera de pensar y eso es lo que hoy nos está cobrando factura.. Lo relaciono con aquella metáfora del sapo que estaba sumergido en una olla de agua, la cual poco a poco fue calentándose y el sapo fue adecuándose a la temperatura, al grado de que una vez el agua hirviendo, al sapo le cueste la vida, sin haber tenido la opción de saltar … Pero cuál sería la diferencia si ponemos el sapo una vez que el agua está hirviendo, en menos de un segundo el sapo saltaría fuera del agua… y es precisamente lo que nos pasó, al igual que el sapo dejamos que el agua se fuera calentando, con pequeñas situaciones que día a día sumaban una gran cantidad de hábitos, los cuales nunca debimos de haber empezado a tomar y hoy nos encontramos sumergidos en nuestra propia miseria.. Pero si hubiera sido al revés, si tan solo hubiéramos pensado un segundo hacia donde nos dirigíamos, estoy seguro habríamos brincado fuera del agua y hoy... La historia sería diferente.
No dejo de alegrarme de ser mexicano, de pasar y ver las hermosas montañas que nos rodean, de visitar a los pueblos y aprender cosas tan maravillosas de la gente humilde que los habita, de sonreír al joven que vende periódicos y ser contestado de buena manera, de dar ayuda sin esperar recompensa, de cooperar a los estados de México más necesitados, de visitar nuestros templos, de rezar en las iglesias, de tener una cultura digna de ser replicada en otros países.
Esto no se ha acabado, es una situación que apenas comienza, pero de nosotros dependerá seguir regando este árbol que no está dando los frutos esperados, o bien, de cortarlo desde las raíces y comenzar de nuevo…
No me canso de luchar por este México, pero necesitamos haber más mexicanos listos de aportar algo, estoy seguro que allá afuera hay miles de nosotros, preocupados y listos para hacer algo.. Esto no se trata de crear nuevos partidos, ni de criticar la manera tan sucia y burda en la que se maneja nuestra actualidad, esto se trata de actuar, no con palos y machetes, actuar con acciones, acciones guiadas por mexicanos cultos y soberanos, acciones que cambien nuestra actualidad.
Hoy nos tocó hablar de un México lindo y querido, mañana de que nos tocará hablar?
Ricardo Guerra.